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11/S 26 septiembre 2010

Posted by eltoquedeseda in Música, Poesía, Suicidio, Vida y obra.
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A Pere .

Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.

Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.

Todo esfuerzo mío es una condena escrita;

y está mi corazón -como un cadáver- sepultado.

Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.

Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire

oscuras ruinas de mi vida veo aquí

donde tantos años pasé y destruí y perdí”.

Fragmento de La ciudad de C.P. Cavafis


Esta semana hablaba por teléfono con el que fue uno de los mejores amigos de Pere. Charlábamos de trabajo y de música: de un concierto y de una canción.

Aquí dejo la canción. River man de Nick Drake, que murió en el otoño de 1974 a causa de una sobredosis de antidepresivos. Descansen en paz.

Spotify: River man/Till Brönner

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Suicidio I: el desdoro 10 diciembre 2009

Posted by eltoquedeseda in Suicidio.
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y qué es lo que vas a decir

voy a decir solamente algo

y qué es lo que vas a hacer

voy a ocultarme en el lenguaje

y por qué

tengo miedo.

Alejandra Pizarnik

Hace un par de meses, en el grupo terapéutico de los martes, una paciente -a la que temo y admiro a partes iguales- me espetó que el suicidio era “el mayor acto posible de egoísmo”. Yo rechacé la idea: por ser un lugar común y por ese aire a catecismo que tienen las frases con axioma incorporado. Y porque siempre me ha resultado más económico decir “no”.

Ahora, pasado el tiempo, creo que tenía razón.

Casi nadie me ha preguntado, en el año transcurrido, por qué intenté suicidarme. Imagino que unos se lo habrán cuestionado y habrán encontrado una respuesta; imagino que otros habrán desistido por incomprensión, temor o comodidad; e intuyo que algunos ante la complicada situación, a la vez que corrian sin olvidar la chaqueta ni el bolso, oraban suplicando “Señor, aparta de mí este cáliz”. En su derecho estaban.

Casi nadie me ha preguntado cómo fue, qué pasó, cómo empezó y cómo acabó.  Las preguntas delicadas –yo las hubiese hecho todas- no tuve que responderlas. Sólo ante desconocidos: médicos, pacientes, auxiliares, psicólogos, estudiantes de psiquiatría e inspectores de trabajo. No me lo han preguntado mis padres -los últimos en enterarse, si es que se han enterado-; no me lo han preguntado mis amigos, siempre tan cariñosamente distantes. Ni mis vecinos, ni mis cuñados, ni el señor que me sirve el café. La mayor parte ni siquiera ha mostrado su enfado, si lo hubo. El respeto a mi vida privada -bonita contradicción- les ha impedido preguntarme sobre mi público suicidio. Tampoco me han preguntado si pienso habitualmente en suicidarme, si lo sigo planeando o si persiste el deseo de desaparecer de una vez por todas. Ellos y yo, lo achacamos a mi carácter: vehementemente reservado a veces, socialmente flemático casi siempre. Sólo mi bello –my man-, cuando me ve hundido en el sofá, me pregunta temeroso: ¿qué estás pensando?


Volviendo al egoísmo. Yo efectivamente intenté suicidarme en un acto desesperado de amor a mí mismo, en una resolución fatal donde solo tuve presente mi propio interés sin tener en cuenta a los otros, y, principalmente, yo intenté suicidarme antes de que ocurriera lo que para mí era un hecho seguro e inminente: el desdoro.

*Spotify: Winter is gone/Nick Drake