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Volver 20 mayo 2010

Posted by eltoquedeseda in Suicidio, Vida y obra.
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La huida es uno de los más frecuentes motivos literarios. Se huye de un peligro o de un cautiverio, pero también de una persona o de una situación: de una familia, de un país, de la explotación, del acoso, de la intolerancia, del deber. Uno puede escaparse poniendo tierra (o mar) de por medio, pero también puede huir hacia dentro: mediante la imaginación y la fantasía, mediante el arte, mediante la droga, la locura, el suicidio. El juicio acerca del que huye varía según las circunstancias y el punto de vista: puede ser un héroe, como el que salta el muro de Berlín, o un cobarde, como el automovilista que sale zumbando tras atropellar a un muchacho en una calle sevillana. Lo que parece claro es que, tras cada huida, hay un intento de encontrar la felicidad. O de restablecerla.(…)

Manuel Rodríguez Rivero. “Marcharse a por tabaco”. El País, 19/05/2010.

Esta mañana he vuelto a pintar con mi padre. Mibello y yo estamos acondicionando el balcón hasta convertirlo en un jardín. Lo pintaremos de blanco por dentro, crecerá el galán de noche y la lavanda, pondremos el suelo de madera y colocaremos una mesa y dos sillas. El suelo lo compramos el sábado. Losetas de 40×40 de madera tratada de aspecto anfibio, tal como eran las cajas de naranjas cuando yo era chico. Una madera tosca de color claro con leves reflejos -verdes aquí, grises allá- dispuesta en lamas, como palés en miniatura. A primera hora he comprado un tinte de color nogal y mi padre y yo, brocha con brocha, se lo hemos dado en su taller. Mañana ya estará seco. Mi padre pasa ya de los 70 y hace tiempo que se jubiló. Aunque alguna vez se dedicó también a la fabricación, su oficio siempre ha sido lacador y restaurador de muebles. Ahora, para entretenerse, de vez en cuando, acepta algún encargo de fuera y alguno de dentro. Por dentro, se entiende a mibello y a mí y a mis hermanas.

Mi padre y yo hemos estado muy distanciados durante al menos 20 años. Alguno más diría yo. Ahora solo estamos distanciados de una manera tradicional, rural: con los silencios y las barreras propias de quienes han sido educados en el autismo emocional. A él su padre -alcohólico y furibundo- y a mí, él: introvertido, distante, silencioso, despótico y cruel.

Tuvimos una edad de plata cuando yo aún era muy niño. Quizás hasta mis diez u once años. Entonces yo lo quería mucho: todavía era capaz de sentir su protección y su bonhomía.

Una vez me llevó al cine a ver Superman, otra vez me compró un libro -yo elegí uno con poemas y dibujos de Lorca de la editorial Bruguera- y los sábados, cuando veíamos la tele a oscuras en el salón, yo me apoyaba en su hombro. Mi padre olía a serrín y a disolvente. Siempre en batín.

En ese tiempo, yo ya estaba sumido en la culpa y, cuando me orinaba en la cama por las noches, lo llamaba a él bajito –!pápaaaaaaaa, pápaaaaaaa!-para que viniese a cambiarme. Él, entonces, todavía no me pegaba. Yo temía despertar a mi madre.  A ella le tenía mucho miedo.

Un recuerdo más: era sábado y en la tele ponían  “Raíces Profundas”. Mi padre ha sido y es muy aficionado al western. Parte de esa educación sentimental la heredé yo. La película cuenta la historia de un pistolero deseoso de olvidar su sangriento pasado que llega por casualidad a una granja del lejano oeste. Se queda a trabajar en ella. Establece una estrecha relación con el hijo de los granjeros, que ve en él al hombre decidido y valiente que no es su padre. Finalmente, ante el acoso del cacique local que desea expulsar a la familia de sus tierras, se ve obligado a empuñar el revolver. En la escena final, él cabalga como un héroe trágico alejándose hacia las montañas, mientras el niño grita su nombre.

Cuento todo esto, por dos razones. Me identifiqué tanto con el niño de la película que cuando terminó yo lloraba avergonzado. Debía tener 8 o 9 años y recuerdo con claridad el pudor que sentía y como trataba de ocultar las lagrimas. También recuerdo que me enamoré de Alan Ladd, el actor protagonista. Un amor fraternal y homosexual a un tiempo, confusamente edípico, que sabía a agua.

Ya entonces intuía que mostrar las emociones y los sentimientos era, en mi hogar, un signo de debilidad y de afeminamiento, fuente de burla y reprobación.

Fui creciendo y los conflictos se recrudecieron. Yo muté hasta convertirme en un adolescente rebelde, insolente y desafiante. Él redobló la disciplina e incorporó la brutalidad. Me obligaba a trabajar en su taller pretendiendo redimirme y yo me negaba. Me revolvía. Mi madre ejercía de acicate. Frente a la diáspora, mano dura. Y el insulto y la humillación. Y mi respuesta: siempre extrema, desintegradora, autolesiva.

Yo me marché de casa a los 20 años. Roto, culpable, herido. El odio nunca me dejó escapar. El fuego cruzado, haciendo de la intifada una forma de adhesión, fue el modo de seguir perteneciendo a mi familia a través de la violencia.

El año pasado, aquí en mi salón, mis padres se enteraron de mi intento de suicidio. Mi hermana pequeña desenterraba la memoria familiar frente a dos ancianos maltrechos que decían no recordar nada. Esta conversación, tanto tiempo aplazada, devino en un escenario de frustración y perplejidad. Un diálogo patético, cargado de sordidez, en el que mi padre mantuvo que “Siempre había estado orgulloso de mí”  y que él “Siempre me había visto muy bien”.

Al recordarle que durante años mantuvo en público y en privado -alimentado mi culpa y mi dolor- que yo era un mal hijo y un mal hermano, que les avergonzaba, que me mostraba  superior a ellos, que nunca los había cuidado ni querido; él, contestó : “Bueno, eso son cosas que se dicen.”

Mañana volveré a ver a mi padre. Queremos lacar las puertas del piso. Ahora que hace buen tiempo.

Spotify: Volver a los 17/Violeta Parra

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Comentarios»

1. mdm - 20 mayo 2010

Mi padre también tiene más de 70, aunque parece tener 90, ahora está pasando una depresión, y yo pienso, lo que no sé es cómo este hombre no la ha cogido antes. Una persona que se ha pasado media vida sin expresar emociones en casa, con larguisimos silencios, mirando la tele…, sólo él sabe lo que pasa por su cabeza. El otro día me dijo que el día que él nació su padre estaba en la carcel, yo no tenía ni idea y pensé que seguramente habría pasado una infancia terrible, que jamás le ha contado a nadie (por lo menos a mi madre, no), el pequeño de 5 hermanos, todos muertos, y jamás le he visto llorar. Lo cuento porque es la historia de muchos hombres de esa generación, de los hombres no lloran, no expresan, trabajan desde muy jóvenes, desde los 14 el mío y aunque conmigo nunca ha sido cruel, ni nada parecido, tampoco me dijo nunca, ni siquiera una vez: “hija que bien”. Yo tengo con él esa barrera que me impide abrazarlo cuando lo veo triste, no puedo, no le he dicho jamás que lo quiero, y sé que le haría bien, pero no puedo. Recuerdo el día de mi boda que me emocioné cuando bailé con él el valls, porque es lo más cerca que lo he tenido de mí en mi vida.
Besos.

Sun. - 20 mayo 2010

mdm un besazo para ti.
Buenas noches.

eltoquedeseda - 20 mayo 2010

Besos para ti también, amiga.

M.Jesús - 20 mayo 2010

mdm, abrázale, salta la barrera. Un beso.

2. Sun. - 20 mayo 2010

Toque querido, gracias por hacerme lectora de tu blog de nuevo,
por compartir esta historia , parecida a la mia en muchas cosas,
solo que yo no recuerdo ningun momento de contacto fisico con mis padres en ningun momento de mi infacia,nunca me apoye en ningun hombro, ahora si lo tengo, lo comence yo y por supuesto soy la que se acerca.
Muy bonitas las dos versiones de volver.
Y ahora no puedo seguir, mis enjarcios me esperan.
Creo que cuando un niño conoce el odio, le queda una buena herida, pero con ayuda, la cicatriz puede quedar bastante bien.
Bona nit. Besos

3. M.Jesús - 21 mayo 2010

No me cabe la menor duda que tu padre está y ha estado,
siempre y para él, orgulloso de tí, son las barreras las que duelen.
El miedo a la rebeldia, la insolencia y el desafío, el no saber como pararlo llevaba a la ley del más fuerte, y se escuchaba al tío o al vecino, lo que le pasa a tu chiquillo, con dos hostias se lo curaba
yo, mano dura es lo que necesita este, y llega el padre cabreao
y en vez de dos, te suelta cuatro. Somos esa generación perdida
entre violencia y miedos, tan perdida, que como ves se nos escapan
nuestro hijos. Me gusta este post. Besos

4. mdm - 21 mayo 2010

Una cosa: cuando termines tu balcón, me arreglas mi terraza?, Estoy segura que va a quedar chulísimo.

eltoquedeseda - 21 mayo 2010

Claro, pero ven un día a mi casa. Mua

mdm - 22 mayo 2010

dame fecha y hora, un viernes noche estaria bien.

5. M.Jesús - 21 mayo 2010

Me alegro tanto de tu “vuelta”.
Como Gardel, veinte años no es nada. me alegro tanto del “arreglo”
de la terraza, de las puertas. Me alegro tanto desde el corazón
y desde mis emociones. De perdido nada, corazón, y lo sabes, valiente, encierra tanto este post. Gracias.
(deja el discurso de regular) Toque ademas de ir a las paraolimpiadas tú las ganarías,
P. como siempre es la dueña de la verdad, tiene buen maestro
en sus ratos libres. Besos
P.D. corrígeme si me equivoco.

eltoquedeseda - 21 mayo 2010

Te corrijo, pero no sé en qué. Ya he recogido el suelo y he comprado la piedra para rellenar. Hemos ido de tour Coke y yo: Robinson y Viernes. Cuando esté terminada, podéis venir de dos en dos a nuestro paraíso artificial. Diría el poeta.

M.Jesús - 21 mayo 2010

Sabes que no hablo del paraiso artificial,
no te escaquees. Diría yo.
Acepto la invitación encantada, ya pondrás fecha.
Yo voy a planchar. ¿que te parece?

6. JM de FP - 21 mayo 2010

Buenos días a tod@s.

Me gusta mucho este post, ya te lo dije anoche, me parece muy bonito, no por lo que cuentas que es triste y doloroso, sino por la claridad con que lo ves y lo expresas, y sobre todo por abrirte y contarlo.
Me gusta ver esta parte del Toque, la parte sensible, la parte vulnerable, la parte frágil, la parte que sufre, la parte que te duele. Este post refleja la persona con la que vivo, la que me despierta ternura y amor. El Toque de anoche el gracioso, sarcástico, recurrente, chistoso, embaucador, coqueto, seductor, ese también me gusta y de ese Toque fue del que me enamore, el que me conquisto, pero solo es una parte de ti. Por eso me enojo cuando no permites que la otra parte del Toque salga.

Cariño te quiero, te necesito y cada día aprendo algo de ti, algo que me ayuda a quitarme capas de educación rancia, de socialización fría y distante, vaciá, capas de autismo emocional, junto a ti estoy aprendiendo a ser una persona más libre y más limpia, gracias.

M.Jesús - 21 mayo 2010

Veo una parte triste y dolorosa, y otra de reconstrucción como decía anoche, y cuesta, es la más hermosa.
J. M. Es todo él. y ese es sú encanto,
Besos

7. J. - 21 mayo 2010

Ya he borrado 3 veces el comentario, me has emocionado y te quiero. Un beso.

eltoquedeseda - 21 mayo 2010

¿Desde el Líbano? !Qué barbaridad!

8. R. - 21 mayo 2010

No comento nunca pero te leo siempre. Hoy me animo a decir algo porque esta entrada me ha recordado algo que juraría que había olvidado. Al menos me empeñé en que así fuera. No he sentido pena ni dolor, sólo comprensión, pero comprendo tan pocas cosas que cuando encuentro una no puedo más que estar agradecida.

Se te quiere. Besos.

eltoquedeseda - 21 mayo 2010

Gracias por escribir. Tengo ganas de verte. Besos.

9. Ana - 22 mayo 2010

Otro punto de vista-

Besos.

10. eltoquedeseda - 22 mayo 2010

Jejejejeje

Ana - 22 mayo 2010

Otro más, por si no queda claro, más besos.

eltoquedeseda - 22 mayo 2010

¡Qué letra!

11. Ana.- - 22 mayo 2010

Juiii…juiii…juiii!…! (Molina Campos, “gaucho revoleando el chambergo y domando a un caballo”, ver obra pictórica.)

12. Sun. - 22 mayo 2010

Buen dia Toque Bello, solo decirte que me gusta que estes al lado de tu padre realizando un proyecto tan bonito como es vuestra terraza.
Un beso.

13. M.Jesús - 22 mayo 2010

¿Como va el balcón? ¿le falta mucho? ¿estais dando cita ya?
Besos.

eltoquedeseda - 22 mayo 2010

Ya está casi terminado. Pronto abrirá sus puertas.

14. M.Jesús - 25 mayo 2010

Me gusta, el Re-Toque.
Besos.

eltoquedeseda - 26 mayo 2010

Ahora, esta última versión, me gusta algo más. La encuentro más precisa. ¡Qué lío!

15. M.Jesús - 26 mayo 2010

Puedes ampliar la versión cada día, una versión por capítulos,
yo estaré esperándolos, sienta bién contar y lo cuentas tan bién.
Mua

16. M.Jesús - 31 mayo 2010

No había reparado en la intifada, claro, es como pertenecer
a una secta ¿no? perder tu identidad, ir en contra la voluntad de uno mismo por no sentirse rechazado, imitar al lider de la manada.
¿Donde está tú culpa? ¿en utilizar el “lenguaje” que te habían enseñado? ¡Que lío!

eltoquedeseda - 1 junio 2010

Bueno, lo de la intifada más bien hace referencia al hecho de que a partir de un determinado momento uno deja de ser inocente. Y responde a la violencia con violencia, con odio y ensañamiento. Y desde ese momento, dejar de estar claras las fronteras entre el bien y el mal.

17. M.Jesús - 1 junio 2010

La ignorancia es una fuerza sin control.
Dice el poeta, y amigo mio.
Besos.


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