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Los chicos del coro 26 marzo 2010

Posted by eltoquedeseda in Trabajo, Vida y obra.
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El miércoles, fuimos C. y yo a revisión médica a la Inspección de la Seguridad Social. La cita me fue calando, mar adentro, hasta que a las 5 de la mañana una ola me despertó: ¡plás! Ya no pude dormir. Me levanté y paseé al perro. Tomamos -es un decir- un café corto descafeinado con sacarina apoyados en la ventana del bar. Pasó entonces el señor gordo con chándal que cada mañana, camino del trabajo,  se para a intentar iniciar una amistad con mi perro. El perro lo ignora y él se queda allí preguntándome: “¿Qué edad tiene?”, “¿Cómo se llama?”, “¿El flequillo le deja ver?”,  “¿Es muy nervioso?”. Nunca sabe como irse. Aguanta un poquito más reincidiendo sobre esto o aquello hasta que al final, no le queda otra que despedirse. En tan solo tres mañanas se ha convertido en mi desconocido favorito. Deseo su amistad de una manera infantil, como un colegial al que cambian de centro, sale al recreo e instintivamente reconoce a un igual.

Después fuimos a poner gasolina y a lavar el coche. Una mala educación no solo provee de traumas y trastornos, sino también de esos pequeños pudores civilizadores que nos empujan a presentarnos limpios en los sitios importantes.

Recogí a C. y fuimos embragando -es un decir- hasta la capital. Alojamos el coche en el parking y nos presentamos al encierro. Tres informes, tres. Una doctora y un enfermo. Se abre el portón y comienza la lidia.

En esta revisión, la tercera, me enfrentaba a un nuevo facultativo. Ya no se trataba de rubias astifinas educadas en la ética del mérito, el aguante y el trabajo duro -para los otros- y la comodidad de trabajar en el centro y poder realizar ágilmente tus compras -para ellas-. Esta vez se trataba de un ejemplar joven, aparentemente dócil, pero que embestía cuando menos te lo esperabas. De ejecución limpia y finas hechuras.

Entró amablemente, para seguidamente, señalarme que llevaba demasiado tiempo de baja. Que lo normal en un caso como el mío era un periodo de seis meses. Que cuando se superaba ese periodo había que entender que la situación se estaba cronificando y que solo cabía seguir tomando la medicación e incorporarse. Que los trastornos de personalidad son para toda la vida y que hay aceptarlo como el que “tiene gota”. Que se trata de dolencias crónicas -¡y dale!- que no se iban a solucionar estando de baja.

No hablé mucho, solo dije “¿Y si estoy enfermo, qué hago?”. “Bueno -me dijo-, si de lo que se trata es de un trastorno adaptativo agravado con un trastorno ansioso-depresivo tal como pone en los informes, la solución pasa por dejarse el trabajo y buscar otro”.

En otros tiempos, me hubiese liado a dar muletazos hasta que el presidente me hubiese tenido que dar el segundo aviso. Incluso habría entrado a matar, a pesar de mi mala colocación. Pero ya no.

Pensé que lo que tuviese que hacer lo haría en otra plaza y vestido de corto. Agotando la vía administrativa o, en su caso, la judicial. Pensé en decirle si ella firmaría mi alta médica en contra de tres informes psiquiátricos a los cinco minutos de conocerme. Pensé en preguntarle qué tipo de trabajo estaría ella dispuesta a realizar si por enfermedad no pudiese desarrollar el suyo. Pero era inútil.

Finalmente, a modo de advertencia, me dijo: “Te doy unos días más. Pero como estás fuera de plazo, el ordenador te irá citando antes cada vez”. El ordenador, no veas.

Mientras la doctora me hablaba recordé una escena de Glee: el chico popular, supuestamente, ha dejado embarazada a la chica popular. El chico popular, capitanea el equipo de fútbol americano; la chica popular, capitanea al laureado equipo de cheerleaders del instituto. Ellos están perdiendo el liderazgo en el centro por su incorporación al coro -reducto de minorías y marginados- y por los problemas derivados del embarazo de ella y el sentimentalismo de él. Acuden al despacho de la orientadora -personaje que sufre, al menos, dos trastornos de personalidad- y le piden ayuda para recuperar la popularidad. La popularidad, para quien la ha tenido, lo es todo.

Pensé en mi doctora y en sus años de formación. Cogiendo apuntes de manera pulcra y ordenada. Pasándolos a limpio cada tarde, a cuatro colores. Utilizando el subrayado con mesura, y dando pequeños toques de amarillo fluorescente solo allí donde se le antojaba imprescindible. Siendo puntual y asistiendo a todas las clases. Licenciándose a tiempo. Preparando las oposiciones en la biblioteca, cada mañana y cada tarde, con pequeños descansos para tomar un café cortado en la cafetería. Sin demorarse. Llegando a casa a las 8.30 horas. Acostándose a las 11.00 horas. Saliendo a dar un vuelta los sábados con su novio, para despejarse. Con la preocupación constante de aprobar la oposición con nota suficiente para elegir destino cerca de casa. “Ahora que los pisos están baratos, antes de que vuelvan a subir”. Y ahorrar y trabajar. Y reproducirse. Y ser feliz.

Pensé en cuantas chicas como ella había conocido a lo largo de los años. A las que pedía apuntes cuando me fugaba las clases. A las que no veíamos más que cuando las necesitábamos. Hormiguitas que algún día, palito a palito, treparían en el hormiguero.

Y cuando hablamos de mi enfermedad y mi recuperación y ella me dijo, sin aspavientos, con naturalidad, que en la vida “cada uno vale para lo que vale” y que hay gente -refiriéndose a mí- “de psicología débil” que no puede enfrentarse a según que cosas o desarrollar ciertos trabajos, entendí que la venganza se había consumado. Entendí que ahora yo, era uno de los chicos del coro.

Glee Club

Spotify: Don’t Stop Believin’/Glee: the music

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Comentarios»

1. Elisa (Choni)) - 26 marzo 2010

Me encanta como escribes Toque. Un beso

eltoquedeseda - 26 marzo 2010

Gracias choni. Mua

2. M.Jesús - 26 marzo 2010

Querido, tú brillas donde te pongas, dedicate a esto (escribir) y a ser
feliz, no tienen ni idéa de tú “Magia” yo sí, y muchos más.
Cuando las cosas van mal, es cuando se pueden arreglar.
“de psicología debil” ni idéa vamos!!!
Necesito darte un abrazo.
Besos

eltoquedeseda - 26 marzo 2010

Felicidades bella.

3. nonovio - 26 marzo 2010

Cuando te decidas a montar el coro cuenta conmigo, ya hace tiempo que abandoné el equipo de fútbol.

Besicos!

4. Ana - 27 marzo 2010

Ese ordenador que te citará con más frecuencia, es inteligente. Quiere estar contigo lo más que pueda, has puesto sal en su vida. Lo mismo nos pasa a los que estamos cerca tuyo, por eso lo comprendo. La próxima vez iremos unos cuantos a acompañar con pancartas: “Sí a la baja”, “El Toque Vale lo que Vale”, “De débil NADA”, “Viva la cronicidad” y otras que se irán pensando.
Un beso, eres brillante.

5. Sun. - 27 marzo 2010

Toque querido, no se que decirte,
pero ya sabes …..es el sistema,
animate, que no puedan contigo,
si el ordenador es el que manda ahora,(da un poco de risa),
habra que hacerle caso hasta ver que decide,
se vera…………
me gusto no verte excesivamente agobiado con esto,
me dio la impresion de que lo llevas mas o menos.
Estoy totalmente de acuerdo en que “cada uno vale para lo que vale”,
encima tu lo sabes, yo lo se , todos los que te conocemos y te queremos lo sabemos, asi que no hay problema, solo falta que esas personas se enteren aunque cueste mucho.
Te quiero, cuidate. besos.
Mari Trini

eltoquedeseda - 27 marzo 2010

Me gusta mucho Ismael Lo y esta canción con la que yo lloraba cuando no lloraba. Este verano, Mari Trini, te llevaré de concierto. Mua

M. Jesús - 27 marzo 2010

Brrr!!! Estoy celosa, me llevarás a mi si viene Piazzola
o Zenet?’?

Sun. - 28 marzo 2010

Me consuela saber, bien cierto, que no me llevaras de concierto a ver a Mari Trini ( DEP ).
Cuando quieras.
No puedo evitarlo, ahi va eso……

lo de las flores en el jardin que me cantas no me gusta.
Muaksss

6. eltoquedeseda - 27 marzo 2010

Piazzola está en el cielo. A Zenet si.

M. Jesús - 27 marzo 2010

Oh, ha dejado algo maravilloso para nosotros.

Sun. - 28 marzo 2010

Que tal una de “conciertoterapia”?????

Que bien lo pasamos…
y que cumplas muchos mas¡¡¡¡
Sois una familia preciosa con letras mayusculas.
muackss.

7. C. - 28 marzo 2010

A la próxima cita voy yo siendo tú.

eltoquedeseda - 28 marzo 2010

Tú ve que ya iré yo.

M. Jesús - 28 marzo 2010

Buenísimo.

C. - 29 marzo 2010

jajaja…

C.


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